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jueves, septiembre 15, 2016

CHIMINIGAGUA O EL SER SUPREMO

Chiminichagua o el ser supremo


Cuenta la historia que según las creencias chibchas, Chiminichagua es el ser supremo, omnipotente y creador del mundo. Una divinidad bondadosa y universal, la única luz que existía cuando todo era noche.


Se dice que en el principio del mundo, todo estaba en tinieblas y solamente reinaba la luz de Chiminigagua. Cuando el dios creador quiso difundir la luz por todo el universo, creó dos grandes aves negras y las lanzó al espacio. Aseguran algunos lugareños que cuando estas aves echaban aliento o aire por los picos, esparcían una luz incandescente, con la cual todo el cosmos quedó iluminado. Así se hizo la luz y se crearon todas las cosas del mundo.



En el proceso de creación de todo lo existente en el universo, Chiminigagua señaló la importancia de adorar al sol o Suhá y a su mujer y compañera Chía, o la luna. La adoración al sol y a la luna, para los Chibchas, era la adoración a Chiminigagua, el ser supremo.



Esta historia, relata que la relación entre la creencia en Chiminigagua y el culto al sol existió en otros pueblos indígenas americanos. Los chibchas dedicaron varios templos a la adoración del sol. Los más importantes fueron construidos en Sogamoso, Guatavita, Bogotá y Guachetá.



En la ciudad de Tunja, el zaque Goranchacha construyó el Templo al Sol y en su honor los hunzas dedicaron los célebres "Cojines del Zaque", que son dos piedras en forma circular talladas en la misma roca. Comentan que todos los días, en las horas de la madrugada, el zaque de Tunja, con los sacerdotes y numerosos indígenas, se concentraban para adorar al sol y esperar su salida por el oriente.



El zaque se arrodillaba en los cojines y oraba al sol en común unión con los jeques o sacerdotes y con las gentes devotas del astro-rey. Los indígenas oraban, cantaban, danzaban y en algunas oportunidades hacían los sacrificios de los Moxas, que eran niños de doce años a quienes se les sacaba el corazón como una ofrenda sagrada al sol.


Chiminigagua era un dios estático y sin figura corporal que estaba por encima de todos los héroes, pero a quien no se le rendía culto directamente, como a los dioses tutelares y protectores. Este culto se le rindió al sol, el dios de la luz y de la fertilidad de la tierra. Por esto, algunos cronistas hablan del sol como el dios chibcha creador del universo; y en la misma forma, hablaron de los españoles que llegaron a América como "hijos del sol".

Nota: Es un texto mitológico, no es una leyenda.
Texto tomado de: http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/es/bogotanitos/cuenta-la-leyenda/chiminichagua-o-el-ser-supremo

CHIMINIGAGUA O EL SER SUPREMO

Chiminichagua o el ser supremo


Cuenta la historia que según las creencias chibchas, Chiminichagua es el ser supremo, omnipotente y creador del mundo. Una divinidad bondadosa y universal, la única luz que existía cuando todo era noche.


Se dice que en el principio del mundo, todo estaba en tinieblas y solamente reinaba la luz de Chiminigagua. Cuando el dios creador quiso difundir la luz por todo el universo, creó dos grandes aves negras y las lanzó al espacio. Aseguran algunos lugareños que cuando estas aves echaban aliento o aire por los picos, esparcían una luz incandescente, con la cual todo el cosmos quedó iluminado. Así se hizo la luz y se crearon todas las cosas del mundo.



En el proceso de creación de todo lo existente en el universo, Chiminigagua señaló la importancia de adorar al sol o Suhá y a su mujer y compañera Chía, o la luna. La adoración al sol y a la luna, para los Chibchas, era la adoración a Chiminigagua, el ser supremo.



Esta historia, relata que la relación entre la creencia en Chiminigagua y el culto al sol existió en otros pueblos indígenas americanos. Los chibchas dedicaron varios templos a la adoración del sol. Los más importantes fueron construidos en Sogamoso, Guatavita, Bogotá y Guachetá.



En la ciudad de Tunja, el zaque Goranchacha construyó el Templo al Sol y en su honor los hunzas dedicaron los célebres "Cojines del Zaque", que son dos piedras en forma circular talladas en la misma roca. Comentan que todos los días, en las horas de la madrugada, el zaque de Tunja, con los sacerdotes y numerosos indígenas, se concentraban para adorar al sol y esperar su salida por el oriente.



El zaque se arrodillaba en los cojines y oraba al sol en común unión con los jeques o sacerdotes y con las gentes devotas del astro-rey. Los indígenas oraban, cantaban, danzaban y en algunas oportunidades hacían los sacrificios de los Moxas, que eran niños de doce años a quienes se les sacaba el corazón como una ofrenda sagrada al sol.


Chiminigagua era un dios estático y sin figura corporal que estaba por encima de todos los héroes, pero a quien no se le rendía culto directamente, como a los dioses tutelares y protectores. Este culto se le rindió al sol, el dios de la luz y de la fertilidad de la tierra. Por esto, algunos cronistas hablan del sol como el dios chibcha creador del universo; y en la misma forma, hablaron de los españoles que llegaron a América como "hijos del sol".

Nota: Es un texto mitológico, no es una leyenda.
Texto tomado de: http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/es/bogotanitos/cuenta-la-leyenda/chiminichagua-o-el-ser-supremo

miércoles, febrero 10, 2016

MITO DE BACHUE

La laguna de Iguaque, caracterizada por su paisaje frío, alguna vez se llenó de flores y plantas de colores, el agua comenzó a burbujear como si hirviera y apareció una hermosa mujer delgada, de cabello largo y esbelta. En su brazo derecho tenía un niño de cinco años. Caminaron sobre el agua hasta la orilla. Eran Bachué y su hijo, venían a poblar la tierra.
Cuando el niño creció y fue un hombre contrajo matrimonio con Bachué, tuvieron muchos hijos, pues en cada parto tenía cuatro, cinco, seis hijos y hasta más. Primero se instalaron en la sabana y después recorrieron todo el imperio Chibcha. Poblaron cada rincón con sus hijos. Ella enseñó a sus hijos a tejer, construir bohíos, amasar el barro, cultivar y trabajar los metales. Su esposo entrenó guerreros y les enseñó los valores de la vida.
Cuando Bachué consideró que la tierra estaba lo suficientemente poblada, dispuso todo para volver a la laguna de Iguaque. Acompañada por una multitud, regresó al sitio del que salió y en compañía de su esposo se lanzó al agua y desaparecieron.
Tiempo después Bachué y su esposo se convirtieron en una serpiente que salió a la superficie y la recorrió en presencia de todos, dejando como mensaje que siempre los acompañarían.
La laguna de Iguaque se convirtió en un lugar sagrado y allí se celebraban ceremonias en honor a Bachué.
La sociedad chibcha se rigió por el matriarcado; por eso el nombre del esposo es desconocido. La mujer era la encargada de transmitir las tradiciones y costumbres a los descendientes. Ella era considerada una diosa, pero además una maestra, a quien debían el tipo de organización, las tradiciones y valores de su cultura.
Comunidad: Muisca
Región: Andina
Fuente: Castillo, A.; Uhía, A. 2009. Mitos y leyendas colombianas. Grupo Editorial Educar. 165 p.